lunes, 10 de diciembre de 2012

Ética en la escuela

ÉTICA EN LA ESCUELA.

Adela Cortina. El País 02/12/2012

Dicen algunos expertos en estos temas que las gentes formulamos juicios morales por intuición, que no tenemos razones y argumentos para defenderlos, sino que tomamos posiciones en un sentido u otro movidos por nuestras emociones. Tratan de comprobarlo, por ejemplo, con lo que llaman “males sin daño”, como es el caso de una persona que promete a su madre moribunda llevarle flores al cementerio si muere y, una vez muerta, no cumple su promesa. ¿Ha obrado moralmente mal? La madre no sufre ningún daño y, sin embargo, la mayoría de la gente está convencida de que está mal obrar así, pero no saben por qué. Y esta es la conclusión que sacan los expertos en cuestión: las gentes asumimos unas posiciones morales u otras sin saber por qué lo hacemos, nos faltan razones para apoyarlas. Cuando lo bien cierto es que en nuestras tradiciones éticas podemos espigar razones más que suficientes para optar por unas u otras, aunque se trate de cuestiones nuevas. Conocer esas tradiciones y aprender a discernir entre ellas es, pues, de primera necesidad para asumir actitudes morales responsablemente, para poder dialogar con otros sobre problemas éticos y para innovar.
Esto no se consigue en un día, por arte de birlibirloque, sino que requiere estudio, reflexión, diálogo abierto. Ese era el propósito de una asignatura, presente en el currículum de 4º de la Enseñanza Secundaria Obligatoria desde hace casi un par de décadas. Se llamó primero Ética. La vida moral y la reflexión ética, ahora lleva el nombre de Educación ético-cívica, y en su honor hay que decir que ha permanecido en su lugar a través de los cambios políticos. Sólo antes de que naciera se planteó el problema de si la ética era una alternativa a la religión, o si más bien era común a todos los alumnos, mientras que la religión quedaba como optativa. Afortunadamente, esta segunda fue la solución, y desde entonces ningún grupo social y ningún partido político han puesto en cuestión su presencia en la escuela.

Es lamentable, pues, que desaparezca en el Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, cuando la calidad debería consistir sobre todo en formar personas y ciudadanos capaces de asumir personalmente sus vidas desde los valores morales que tengan razones para preferir, no solo en que los alumnos adquieran competencias y conocimientos para posicionarse en el mundo económico. Si se trata de “lograr resultados”, como dice a menudo el anteproyecto, ayudar a formar una ciudadanía responsable es un resultado óptimo y además es el único modo de contar con buenos profesionales.
Un buen profesional no es el simple técnico, el que domina técnicas sin cuento, sino el que, dominándolas, sabe ponerlas al servicio de las metas y los valores de su profesión, un asunto que hay que tratar desde la reflexión y el compromiso éticos. Justamente la crisis ha sacado a la luz, entre otras cosas, la falta de profesionalidad en una ingente cantidad de decisiones, el exceso de profesionales que utilizaron técnicas como las financieras en contra de las metas de la profesión, en contra de los clientes que habían confiado en ellos.
En un sentido semejante se pronuncia el economista Jeffrey Sachs al afirmar al comienzo de su último libro, El precio de la civilización, que “bajo la crisis económica americana subyace una crisis moral: la élite económica cada vez tiene menos espíritu cívico”. Y lleva razón, nos está fallando la ética, esa dimensión humana que no solo es indispensable por su valor interno, sino también porque ayuda a que funcionen mejor la economía, la política y el conjunto de la vida social. Hace falta, pues, en la educación una asignatura que se ocupe específicamente de reflexionar sobre los problemas morales, conocer las propuestas que nuestras tradiciones éticas han aventurado, y argumentar y razonar sobre ellas para acostumbrarse a adoptar puntos de vista responsablemente.

Claro que una modesta asignatura no basta, que no es la píldora de Benito que resuelve todos los problemas, pero una sociedad demuestra que una materia le parece indispensable para formar buenos ciudadanos y buenos profesionales cuando le asigna un puesto claro en el currículum educativo, no cuando la diluye en una supuesta “transversalidad”, que es sinónimo de desaparición. Y más si ese puesto es el que ahora tiene, 4º de la ESO, un momento crucial en el proceso educativo.
Una sociedad no puede renunciar a transmitir en la escuela su legado ético con toda claridad para que cada quien elija razonablemente su perspectiva, porque es desde ella desde la que podemos juzgar con razones sobre la legitimidad de los desahucios en determinadas ocasiones, sobre la obligación perentoria de cumplir los objetivos de desarrollo del milenio, sobre la injusticia de que las consecuencias de las crisis las paguen los que no tuvieron parte en que se produjeran, sobre la urgencia de generar acuerdos en nuestro país para evitar una catástrofe, sobre la indecencia de dejar en la cuneta a los dependientes y vulnerables. Es desde esa dimensión de todo ser humano llamada vida moral desde la que se decide todo lo demás, una dimensión que es personal e intransferible, pero tiene que ser también razonable.

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

sábado, 1 de diciembre de 2012

Corregir filosofía


Realizados ya los exámenes, queda ahora la tarea de corregirlos, evaluarlos. Y con ello se avecina también el cuestionamiento por parte de los alumnos de esta labor de su profesora. En un momento de descanso, paseando por la web, me encuentro con un artículo de Miguel Santa Olalla con el que no puedo estar más de acuerdo.

Corregir filosofía.

Algunas reflexiones sobre la corrección y la posterior evaluación

Tiempos de exámenes y lo que traen consigo: una de las tareas más aburridas de la docencia. La corrección consiguiente. Una más de las varias tareas que tienen ocupados a los profesores por las tardes pero que las administraciones públicas han tendido a ignorar cuando han declarado públicamente que los profesores trabajaban “solo” las horas que estaban en clase. Polémicas al margen, lo cierto es que la calificación de los exámenes no es, ni mucho menos, un asunto menor. Y más aún en el caso de la filosofía, asignatura en la que todavía hay quien piensa que la corrección es puramente subjetiva, ya que, a fin de cuentas, cada cual puede tener la opinión que le venga en gana. Lo cual es más que cuestionable: no todas las opiniones valen, y se pueden cometer auténticas patadas intelectuales, históricas y filosóficas. Por poner un ejemplo tontorrón: cualquier alumno puede decidir ser marxista o no serlo, pero es inconcebible leer en un examen, como me ha ocurrido alguna vez, que como su propio nombre indica el Capital es uno de los textos básicos del capitalismo.

Y es que al final, frente al prejuicio común, corregir filosofía no está nada alejado de la objetividad. Por influencias bien diversas, soy de los que piensan que aprender cualquier cosa pasa necesariamente por adueñarse del lenguaje correspondiente, y no creo que sea un disparate decir que la filosofía es una asignatura eminentemente lingüística, en la que la capacidad de expresión de conceptos abstractos ha de tener un peso importante. Así que lo que en un principio era subjetividad, va cristalizando poco a poco: faltas de ortografía, problemas de expresión o redacción, conceptos mal utilizados… se trata de criterios lingüísticos elementales que deberían tenerse en cuenta en cualquier examen de filosofía. Y si a esto le unimos dos o tres criterios igual o más de sencillos, nos vamos acercando aún más a esa objetividad buscada: claridad en las ideas, relacionar estos con sus teorías y autores correspondientes, no cometer errores graves, y no incluir contradicciones en la exposición de la pregunta de turno. ¿Acaso no nos acercamos a criterios que en nada dependen de la persona que corrige?

Es cuando menos chocante que los criterios expuetos les parezcan a los alumnos, y a veces incluso a los compañeros, demasiado exigentes para un nivel como el bachillerato, una etapa de estudios no obligatoria a la que se debería acceder, en teoría, con un dominio de la lengua, tanto oral como escrito. Es esta sin duda una de las lacras de nuestro sistema educativo: si miramos los objetivos de la secundaria y de cada una de las asignaturas, nos damos cuenta de que a menudo son papel mojado. Las circunstancias particulares y personales de los alumnos llevan a hacer la “vista gorda” en las evaluaciones finales, con las consecuencias que esto provoca en otros niveles educativos. Algo que no es ajeno a la propia corrección de la filosofía: los criterios expuestos se tienen que completar necesariamente a final de curso con otras variables, que van desde el trabajo de clase al esfuerzo realizado, por poner solo un par de ejemplos. De manera que, cuando el curso termina, la corrección se tiene obligatoriamente que “subjetivizar”, pues de otra manera la cantidad de suspensos sería sensiblemente mayor. Algo que nos lleva a una de las grandes preguntas de la corrección y la calificación: si tanto se habla de objetividad en la evaluación, ¿de verdad queremos una corrección y una evaluación objetiva? Me temo que a poco que hurguemos en el asunto no tardaremos en dar una respuesta claramente negativa. 

jueves, 22 de noviembre de 2012

Seis efectos de la dopamina


Descubierta hace apenas medio siglo por los químicos suecos Arvid Carlsson y Nils-Åke Hillarp, la dopamina no sólo ha resultado ser el neurotransmisor responsable de las sensaciones placenteras. También está involucrada en la coordinación de los movimientos musculares, en la toma de decisiones y en la regulación del aprendizaje y la memoria. Sin ella no sentiríamos curiosidad ni motivación.

Personalidad. ¿Te consideras tímido? ¿Extrovertido? ¿Inseguro? ¿Valiente? De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Clínica Universitaria Charité de Berlín y publicado en Nature Neuroscience en 2008, la cantidad de dopamina que contiene la amígdala cerebral de una persona podría definir si es tranquila y confiada en sí misma (baja concentración) o si es miedosa y con tendencia a sufrir estrés (alta concentración).

Sobrepeso. No a todos nos produce el mismo placer saborear un pastel de chocolate. Las personas obesas tienen menos receptores de dopamina en su cerebro y, por lo tanto, necesitan comer más cantidad para compensar ese déficit y sentir la misma satisfacción que el común de los mortales, según se desprende de un estudio publicado hace poco en la revista Science.

Pasión por el riesgo. Que en la adolescencia se corren más riesgos que en otras etapas de la vida es un hecho. Lo que no sabíamos hasta hace poco era que este comportamiento se puede atribuir a un aumento de la cantidad de dopamina en ciertas zonas del cerebro de los adolescentes que les hace equivocarse en sus expectativas y predecir resultados excesivamente “positivos” de sus acciones.

Cuestión de estatus. Usando técnicas de neuroimagen, los científicos han demostrado que cuanto más alto es el estatus social de una persona mayor es el número de receptores D2 de dopamina que hay en su cerebro y, por lo tanto, más motivada y satisfecha se siente.

Creatividad. Según un artículo publicado recientemente en PLoS ONE, las personas muy creativas tienen menos densidad de receptores D2 de dopamina en el tálamo, una zona del cerebro encargada de filtrar los estímulos que llegan a la corteza cerebral. Esto impide que se filtren algunas señales y aumenta el flujo de información hacia el cerebro, lo que permitiría establecer conexiones entre conceptos que a otros se les escapan.

Memoria. La dopamina también controla la duración de la memoria, es decir, si una información se conserva durante sólo 10 o 12 horas en el cerebro y desaparece, o si perdura por más tiempo. “Si creemos que lo que aprendemos es importante, la dopamina activa al hipocampo para que se archive”, explica Jorge Medina, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y coautor del descubrimiento. “Si por el contrario lo que aprendemos no nos satisface, el recuerdo se diluye”

domingo, 18 de noviembre de 2012

El conocimiento y los sentidos

Hemos hablado en clase de cómo se produce el conocimiento sensible, ese que nos permite percibir el mundo. Y me pareció interesante que el domingo pasado Elsa Punset hablara en el programa Redes sobre los sentidos. El vídeo dura 8 minutos y creo que es bastante interesante, pero ya me lo comentaréis.

lunes, 1 de octubre de 2012

A vueltas con el texto de Platón

Vamos a profundizar un poco sobre el texto de Platón, y para ello os planteo estas cuestiones que corregiremos en clase. Como veréis las he agrupado siguiendo las tres partes que hemos de leer del libro VII de República. Ánimo con ellas que nos servirán para estudiar...


CUESTIONARIO PARA EL ANÁLISIS Y COMPRENSIÓN DEL TEXTO.

 I.-ALEGORÍA DE LA CAVERNA.
1.      ¿Qué es una alegoría? ¿Por qué crees que utiliza Platón una alegoría para expresar sus pensamientos?
2.      ¿Qué relación puedes establecer entre los términos “liberación”, “curación del error”, “dificultad” y “felicidad”?
3.      Enumera y describe ordenadamente los objetos que son vistos por el prisionero liberado.
4.      ¿Cuáles son los rasgos que definen al sabio, al que ha subido hasta la contemplación del sol.
5.      Relaciona la situación de los esclavos que no sospechan de la irrealidad de las sombras con una teoría de las causas de los prejuicios sociales.
6.      Vemos que el prisionero es obligado a ponerse en pie y a mirar a la luz; sin embargo, el primer contacto con la luz le causa estupor y perplejidad ¿A qué se debe, a su naturaleza débil o a la fuerza de la costumbre perniciosa? ¿Es una causa de la otra?


II.-SALIDA DE LA CUEVA: EDUCACIÓN PARA GOBERNAR (I).

7.      ¿Quiénes son los profesionales de la educación? ¿Puedes citar algunos nombres? ¿Por qué la educación pasa a ser un tema privilegiado de estudio entre los griegos?
8.      En el fragmento anterior hemos visto que para Platón el bien es la realidad suprema, el sol de las ideas. ¿Qué relación existe entre el bien, el filósofo, y la educación? ¿Se educa para formar al individuo o para hacer funcionarios al servicio de la colectividad?
9.      ¿Qué relación existe entre la educación y la concepción platónica de la reminiscencia?
10.  ¿Por qué los “extremos” no son aptos para gobernar? ¿Por qué se vincula conocimiento y gobierno?
11.  ¿Qué relación existe entre la ética y la política? ¿Qué prima Platón, el interés particular o el bien colectivo? ¿Por qué?

SOBRE LAS CIENCIAS PROPEDEÚTICAS

“…he ahí el poder de las ciencias que hemos ennumerado, el cual eleva la mejor parte del alma hacia la contemplación del mejor de los seres”. (párrafo 13º)
                La Geometría, la Aritmética, la Astronomía y la Armónica son, entonces, estudios necesarios para aquellos que habrán de alcanzar sabiduría y gobernar la polis, porque en todas ellas se “obliga” al alma a servirse de la inteligencia y no de los sentidos (al menos, no excesivamente, depende de cómo se enfoquen; hay que recordar que Platón guarda reservas respecto de estas ciencias, de las que dice que “sueñan el ser, pero son incapaces de verlo… mientras utilicen hipótesis que dejen intactas, por no poder dar razón de ellas” (párrafo 15º, razón discursiva). En Platón, servirse de la inteligencia es la única manera de encontrar la esencia, la verdad y no la apariencia.
                ¿Por qué estas cuatro ciencias conducen el uso de la inteligencia?: porque en su trasfondo, para encontrar lo que de importante hay en ellas, es necesario investigar sobre cosas como RELACIONES, PROPORCIONES, etc., que son de NATURALEZA NUMÉRICA Y MATEMÁTICA. Así, el cálculo o aritmética versa sobre la unidad y la multiplicidad (uno, doble, triple, múltiple…); la geometría sobre “las verdaderas figuras” y las relaciones entre sus partes (parece que Platón se refiere alas figuras que podrían dar razón de lo permanente); la astronomía sobre las relaciones pareadas día-noche y simimlares, junto con sus “cambios”; por fin, la música verdadera versa sobre el movimiento armónico, buscando múneros en los acordes, los que son “productores de belleza”.


III.-EDUCACIÓN DEL GOBERNANTE (II): LA DIALÉCTICA.
12.  “La mejor parte del alma”- “el órgano más perspicaz del cuerpo”. ¿Aprecias en este paralelismo alguna relación entre teoría ética y teoría del conocimiento? ¿Cuál es la mejor parte del alma y cuál el órgano más perspicaz del cuerpo? ¿Qué concepción del hombre se expresa aquí?
13.  “El preludio” “la melodía”. ¿A qué preludio se refiere?
14.  “Las artes se ocupan de las opiniones y de los deseos”; “las restantes… sueñan acerca del ser”. ¿A qué artes y ciencias se refiere? ¿Qué eficacia o para qué “valen” estos saberes? ¿Por qué sólo “sueñan el ser”.
15.  “El bárbaro lodazal”. “Bárbaro” significa extranjero; desde el conocimiento de la psicología platónica explica por qué el alma se halla en un “lodazal” fuera de su patria.
16.  Haz un esquema de los modos de conocimiento que indica Platón en el texto y utiliza el símil de la línea para explicarlos.
17.  “Definir con la razón la idea de bien”. Explica en qué sentido puede definirse el bien mediante la razón; ¿es el bien una idea en el mismo sentido que lo son las demás ideas?


IV.- Y DE REPASO... 

18.  ¿Por qué Platón contrapone la razón a los sentidos? ¿Qué es lo que percibe cada uno? ¿Qué filósofo ha precedido a Platón en estos planteamientos? ¿Por qué motivo los sentidos no captan la cosa en sí?
19.  ¿Por qué compara la dialéctica a un viaje? Relaciona dialéctica y teoría de la educación.
20.  ¿Por qué Platón habla de una parte del alma? ¿Qué relación tiene ésta con el mejor de los seres?
21.  ¿Por qué la Geometría no es la ciencia última y perfecta? ¿Qué ciencias señala Platón en su “plan de estudios”? ¿Qué es una hipótesis?
22.  Define: DIALÉCTICA, IMITACIÓN, ESENCIA, IDEA, INTELIGENCIA DISCURSIVA, CREENCIA Y CONJETURA.





miércoles, 26 de septiembre de 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

Los comienzos...

Llevamos unos días de curso y hemos repasado el origen de la Filosofía... Tal vez este rap que os propongo venga bien para hacer un repaso de nuestros amigos los presocráticos (la música puede ayudarnos a recordar mejor lo estudiado)


También os dejo un vídeo de nuestro amigo Sócrates... ese que pretendía que pensáramos por nosotros mismos más allá de los prejuicios con que solemos guiarnos. Aquí vemos cómo practicaba la primera fase del método socrático