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viernes, 6 de marzo de 2015

EL EXISTENCIALISMO DE SARTRE



Estamos trabajando las concepciones contemporáneas sobre el ser humano, y, como comentamos en clase, aquí os dejo una presentación que encontré en internet sobre el Existencialismo de Sartre para profundizar sobre él.






miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los problemas de la inducción


Historia del pavo inductivista por Bertrand Russell


            Este pavo descubrió que, en su primera mañana en la granja avícola, comía a las 9 de la mañana. Sin embargo, siendo como era un buen inductivista, no sacó conclusiones precipitadas. Esperó hasta que recogió una gran cantidad de observaciones del hecho de que comía a las 9 de la mañana e hizo estas observaciones en una gran variedad de circunstancias, en miércoles y en jueves, en días fríos y calurosos, en días lluviosos y en días soleados. Cada día añadía un nuevo enunciado observacional a su lista. Por último, su conciencia inductivista se sintió satisfecha y efectuó una inferencia inductiva para concluir: “Siempre como a las 9 de la mañana”. Pero ¡ay! Se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera de Navidad, en vez de darle la comida, le cortaron el cuello. Una inferencia inductiva con premisas verdaderas ha llevado a una conclusión falsa.
(Extraído de CHALMERS, A.F.: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, Ed. Siglo XXI, 1982

lunes, 7 de octubre de 2013

Las sombras de la vida...

As sombras da vida (Mauricio de Souza)

View more presentations from Roberto Pena
Esta es una visión actualizada del "mito de la caverna". Tal vez nos sirva para intuir mejor la teoría de las Ideas que propuso Platón.

lunes, 11 de marzo de 2013

¿La persona nace o se hace?

Aquí os dejo las preguntas que he tomado prestadas de una compañera del colegio de Ntra. Sra del Carmen, para reflexionar sobre el concepto de persona que nos ofrece Mounier.


Como sabéis el plazo acaba el próximo lunes 18 a las 8 horas. Espero vuestros comentarios. Ánimo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Ética en la escuela

ÉTICA EN LA ESCUELA.

Adela Cortina. El País 02/12/2012

Dicen algunos expertos en estos temas que las gentes formulamos juicios morales por intuición, que no tenemos razones y argumentos para defenderlos, sino que tomamos posiciones en un sentido u otro movidos por nuestras emociones. Tratan de comprobarlo, por ejemplo, con lo que llaman “males sin daño”, como es el caso de una persona que promete a su madre moribunda llevarle flores al cementerio si muere y, una vez muerta, no cumple su promesa. ¿Ha obrado moralmente mal? La madre no sufre ningún daño y, sin embargo, la mayoría de la gente está convencida de que está mal obrar así, pero no saben por qué. Y esta es la conclusión que sacan los expertos en cuestión: las gentes asumimos unas posiciones morales u otras sin saber por qué lo hacemos, nos faltan razones para apoyarlas. Cuando lo bien cierto es que en nuestras tradiciones éticas podemos espigar razones más que suficientes para optar por unas u otras, aunque se trate de cuestiones nuevas. Conocer esas tradiciones y aprender a discernir entre ellas es, pues, de primera necesidad para asumir actitudes morales responsablemente, para poder dialogar con otros sobre problemas éticos y para innovar.
Esto no se consigue en un día, por arte de birlibirloque, sino que requiere estudio, reflexión, diálogo abierto. Ese era el propósito de una asignatura, presente en el currículum de 4º de la Enseñanza Secundaria Obligatoria desde hace casi un par de décadas. Se llamó primero Ética. La vida moral y la reflexión ética, ahora lleva el nombre de Educación ético-cívica, y en su honor hay que decir que ha permanecido en su lugar a través de los cambios políticos. Sólo antes de que naciera se planteó el problema de si la ética era una alternativa a la religión, o si más bien era común a todos los alumnos, mientras que la religión quedaba como optativa. Afortunadamente, esta segunda fue la solución, y desde entonces ningún grupo social y ningún partido político han puesto en cuestión su presencia en la escuela.

Es lamentable, pues, que desaparezca en el Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, cuando la calidad debería consistir sobre todo en formar personas y ciudadanos capaces de asumir personalmente sus vidas desde los valores morales que tengan razones para preferir, no solo en que los alumnos adquieran competencias y conocimientos para posicionarse en el mundo económico. Si se trata de “lograr resultados”, como dice a menudo el anteproyecto, ayudar a formar una ciudadanía responsable es un resultado óptimo y además es el único modo de contar con buenos profesionales.
Un buen profesional no es el simple técnico, el que domina técnicas sin cuento, sino el que, dominándolas, sabe ponerlas al servicio de las metas y los valores de su profesión, un asunto que hay que tratar desde la reflexión y el compromiso éticos. Justamente la crisis ha sacado a la luz, entre otras cosas, la falta de profesionalidad en una ingente cantidad de decisiones, el exceso de profesionales que utilizaron técnicas como las financieras en contra de las metas de la profesión, en contra de los clientes que habían confiado en ellos.
En un sentido semejante se pronuncia el economista Jeffrey Sachs al afirmar al comienzo de su último libro, El precio de la civilización, que “bajo la crisis económica americana subyace una crisis moral: la élite económica cada vez tiene menos espíritu cívico”. Y lleva razón, nos está fallando la ética, esa dimensión humana que no solo es indispensable por su valor interno, sino también porque ayuda a que funcionen mejor la economía, la política y el conjunto de la vida social. Hace falta, pues, en la educación una asignatura que se ocupe específicamente de reflexionar sobre los problemas morales, conocer las propuestas que nuestras tradiciones éticas han aventurado, y argumentar y razonar sobre ellas para acostumbrarse a adoptar puntos de vista responsablemente.

Claro que una modesta asignatura no basta, que no es la píldora de Benito que resuelve todos los problemas, pero una sociedad demuestra que una materia le parece indispensable para formar buenos ciudadanos y buenos profesionales cuando le asigna un puesto claro en el currículum educativo, no cuando la diluye en una supuesta “transversalidad”, que es sinónimo de desaparición. Y más si ese puesto es el que ahora tiene, 4º de la ESO, un momento crucial en el proceso educativo.
Una sociedad no puede renunciar a transmitir en la escuela su legado ético con toda claridad para que cada quien elija razonablemente su perspectiva, porque es desde ella desde la que podemos juzgar con razones sobre la legitimidad de los desahucios en determinadas ocasiones, sobre la obligación perentoria de cumplir los objetivos de desarrollo del milenio, sobre la injusticia de que las consecuencias de las crisis las paguen los que no tuvieron parte en que se produjeran, sobre la urgencia de generar acuerdos en nuestro país para evitar una catástrofe, sobre la indecencia de dejar en la cuneta a los dependientes y vulnerables. Es desde esa dimensión de todo ser humano llamada vida moral desde la que se decide todo lo demás, una dimensión que es personal e intransferible, pero tiene que ser también razonable.

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

sábado, 1 de diciembre de 2012

Corregir filosofía


Realizados ya los exámenes, queda ahora la tarea de corregirlos, evaluarlos. Y con ello se avecina también el cuestionamiento por parte de los alumnos de esta labor de su profesora. En un momento de descanso, paseando por la web, me encuentro con un artículo de Miguel Santa Olalla con el que no puedo estar más de acuerdo.

Corregir filosofía.

Algunas reflexiones sobre la corrección y la posterior evaluación

Tiempos de exámenes y lo que traen consigo: una de las tareas más aburridas de la docencia. La corrección consiguiente. Una más de las varias tareas que tienen ocupados a los profesores por las tardes pero que las administraciones públicas han tendido a ignorar cuando han declarado públicamente que los profesores trabajaban “solo” las horas que estaban en clase. Polémicas al margen, lo cierto es que la calificación de los exámenes no es, ni mucho menos, un asunto menor. Y más aún en el caso de la filosofía, asignatura en la que todavía hay quien piensa que la corrección es puramente subjetiva, ya que, a fin de cuentas, cada cual puede tener la opinión que le venga en gana. Lo cual es más que cuestionable: no todas las opiniones valen, y se pueden cometer auténticas patadas intelectuales, históricas y filosóficas. Por poner un ejemplo tontorrón: cualquier alumno puede decidir ser marxista o no serlo, pero es inconcebible leer en un examen, como me ha ocurrido alguna vez, que como su propio nombre indica el Capital es uno de los textos básicos del capitalismo.

Y es que al final, frente al prejuicio común, corregir filosofía no está nada alejado de la objetividad. Por influencias bien diversas, soy de los que piensan que aprender cualquier cosa pasa necesariamente por adueñarse del lenguaje correspondiente, y no creo que sea un disparate decir que la filosofía es una asignatura eminentemente lingüística, en la que la capacidad de expresión de conceptos abstractos ha de tener un peso importante. Así que lo que en un principio era subjetividad, va cristalizando poco a poco: faltas de ortografía, problemas de expresión o redacción, conceptos mal utilizados… se trata de criterios lingüísticos elementales que deberían tenerse en cuenta en cualquier examen de filosofía. Y si a esto le unimos dos o tres criterios igual o más de sencillos, nos vamos acercando aún más a esa objetividad buscada: claridad en las ideas, relacionar estos con sus teorías y autores correspondientes, no cometer errores graves, y no incluir contradicciones en la exposición de la pregunta de turno. ¿Acaso no nos acercamos a criterios que en nada dependen de la persona que corrige?

Es cuando menos chocante que los criterios expuetos les parezcan a los alumnos, y a veces incluso a los compañeros, demasiado exigentes para un nivel como el bachillerato, una etapa de estudios no obligatoria a la que se debería acceder, en teoría, con un dominio de la lengua, tanto oral como escrito. Es esta sin duda una de las lacras de nuestro sistema educativo: si miramos los objetivos de la secundaria y de cada una de las asignaturas, nos damos cuenta de que a menudo son papel mojado. Las circunstancias particulares y personales de los alumnos llevan a hacer la “vista gorda” en las evaluaciones finales, con las consecuencias que esto provoca en otros niveles educativos. Algo que no es ajeno a la propia corrección de la filosofía: los criterios expuestos se tienen que completar necesariamente a final de curso con otras variables, que van desde el trabajo de clase al esfuerzo realizado, por poner solo un par de ejemplos. De manera que, cuando el curso termina, la corrección se tiene obligatoriamente que “subjetivizar”, pues de otra manera la cantidad de suspensos sería sensiblemente mayor. Algo que nos lleva a una de las grandes preguntas de la corrección y la calificación: si tanto se habla de objetividad en la evaluación, ¿de verdad queremos una corrección y una evaluación objetiva? Me temo que a poco que hurguemos en el asunto no tardaremos en dar una respuesta claramente negativa. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

El conocimiento y los sentidos

Hemos hablado en clase de cómo se produce el conocimiento sensible, ese que nos permite percibir el mundo. Y me pareció interesante que el domingo pasado Elsa Punset hablara en el programa Redes sobre los sentidos. El vídeo dura 8 minutos y creo que es bastante interesante, pero ya me lo comentaréis.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Reducción del animal humano

Ahora que estamos estudiando Marx en 2º, y reflexionando sobre las condiciones de la persona y su acción en 1º  me ha parecido interesante dejaros este artículo que publicó ayer el filósofo Víctor Gómez Pin en el diario El País.


Reducción del animal humano

Es simplemente insoportable que la polaridad entre trabajo embrutecedor y el pavor a perderlo se haya convertido en el problema mayor de la existencia

Las expresiones de lo cabalmente humano surgen, indica Aristóteles, cuando está resuelto todo lo relativo no sólo a la subsistencia, sino también al ornato de la vida, es decir, resuelto también lo que hoy denominaríamos dignidad del entorno, empezando por la propia casa. Como todo animal, el hombre tiende a desplegar las capacidades con las que se halla dotado por naturaleza. El asunto es determinar bien cuáles son las que caracterizan al hombre en el seno de la animalidad, pues si es frenado en estas, el eventual desarrollo de otras, no impedirá que ese animal quede mutilado en su especificidad. Obviamente si la lucha por la subsistencia se convierte para el ser humano en casi exclusivo fin, entonces, a la vez que es mutilado en su capacidad de conocer es mutilado en su capacidad de simbolizar.

Pues bien, precisamente cuando las medidas económicas apagan el alma de los ciudadanos, cuando la sumisión a agotadoras jornadas laborales tiene doloroso contrapunto en la ausencia de trabajo (o en el pánico a perderlo), se impone como exigencia política el restaurar la pregunta sobre la esencia de la condición humana y la tarea que respondería a tal condición. ¿Está el ser humano condenado a pensar que subsistir es ya mucho y así condenado a esa tortura a la que para algunos remitiría (por razones más o menos etimológicas) el término mismo trabajo, o es pensable una sociedad en la que la tarea esencial de todos y cada uno sea aquella en la que se fertilizan las facultades que nos caracterizan como especie singular entre otras especies de seres vivos y animados?

Se ha dicho muchas veces que los niños dan muestras de gran curiosidad analítica e inclinación a explorar y descubrir, las cuales a menudo quedan ulteriormente paliadas, o simplemente abolidas. Me atrevo a conjeturar que cuando mostraba tal disposición el niño no hacía otra cosa que responder a nuestra específica naturaleza animal. El animal humano tiende a nutrir y desplegar sus facultades cognoscitivas y creativas, ni más ni menos que como el águila o el caballo tienden a activar sus capacidades innatas para el vuelo o el galope.
El hombre ha domesticado individuos de la especie canis-lupus canalizando y utilizando las facultades naturales de los mismos hasta hacer de ellos aliados y cómplices en la lucha contra la adversidad del entorno. Mas tanto para ser eficaz vigilante de las tierras o el rebaño, como para ser auxiliar en la caza, el lobo-perro ha de permanecer tal, ha de mantener la agudeza de sus facultades, ha de conservar rasgos esenciales de su condición específica, cosa que no ocurre cuando es confinado en un ámbito de exposición o en un angosto espacio urbano. Pues el individuo que no despliega las potencialidades de su especie queda subsumido en lo genérico, reducido a mero animal, o incluso a mero ser vivo.

Lo tremendo es, sin embargo, cuando tal reducción, tal mutilación en la propia naturaleza, se efectúa con el propio ser humano. Y ello ocurre cuando desaparece de su horizonte, de su ámbito cotidiano de vida, el objetivo de fertilizar y desplegar las facultades de razón y de lenguaje que hacen su especificidad animal. Enorme regresión no ya respecto a los proyectos emancipatorios de la modernidad, sino también respecto a la concepción del ciudadano que tenían los griegos.

En el momento en el que se critica con demagogia la existencia de subvenciones para los teatros líricos no es ocioso recordar que en la Grecia que mantenía abismales jerarquías sociales, los ciudadanos con menos recursos recibían una ayuda para que pudieran asistir a las representaciones trágicas, señalando así la frontera que les separaba de los esclavos, excluidos del teatro, como signo terrible de que la condición de esclavitud deshumaniza, de ahí el imperativo absoluto de abolirla en sus formas encubiertas. Tragedia versus esclavitud, cabría decir.Toda forma de esclavitud, impide al ser humano tanto la lúcida asunción del conflicto trágico inherente a su condición como reconocer en sí mismo la exigencia de conocimiento desinteresado, eso que algún político presenta como propio propio de exquisitos ociosos. La tesis que estoy defendiendo es muy clara: esa disposición de espíritu que conduce al arte, a la ciencia y a la filosofía es algo de lo que nadie puede hallarse radicalmente privado sin verse amenazado en su humanidad.

Por eso es tan urgente denunciar las teorías pragmáticas que presentan como único bien al que colectivamente podamos aspirar la posibilidad de que alguna disminución de la amenaza laboral alivie un tanto el ofensivo terror al que los trabajadores se ven sometidos. Es simplemente insoportable que la polaridad entre trabajo embrutecedor y pavor a perder tal vínculo esclavo se haya convertido en el problema subjetivo esencial, en el problema mayor de la existencia. El tiránico orden social que posibilita tal cosa no es in-humano (sólo los humanos son susceptibles de forjar prisiones físicas o espirituales) sino literalmente des-humanizador, una máquina para impedir que los humanos seamos cabalmente tales.

Víctor Gómez-Pin es filósofo. Acaba de publicar La mirada de Proust. Redención y palabra (Editorial Triacastela)
El País – Opinión – 27 de marzo de 2012

lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Qué es la democracia?

Acompañando a los tiempos de campaña electoral en que nos encontramos, os propongo la realización del siguiente trabajo.
Como ya sabéis la labor de investigación se debe realizar en los grupos establecidos en clase, pero luego cada alumno presentará su trabajo/reflexión individual. Tenéis hasta el viernes 18 para realizarlo. Ánimo a todos.

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Qué es la nada?

¿Qué es la nada? Aristóteles pregunta a su maestro Platón. Basándose en el famoso cuadro "Escuela de Atenas" de Rafael, un toque de humor con buenos actores... para adentrarnos en las primeras preguntas de la filosofía.


Y vosotros, ¿sois capaces de explicar qué es la nada?
(Vuestros comentarios aparecerán una vez termine el plazo)

jueves, 14 de abril de 2011

Porque más es menos...

Os dejo aquí los vídeos del programa Redes que hemos visto en clase, para que podáis responder mejor las cuestiones. 






O si lo preferís podéis ver el programa completo en estos enlaces:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/redes-13-01-10-porque-mas-menos/667972/
http://www.redesparalaciencia.com/2118/redes/2010/redes-52-por-que-mas-es-menos

Que tengáis buenas vacaciones. 

martes, 1 de marzo de 2011

El problema alma-cuerpo...

¿En qué sentido el problema de la relación entre mente-cerebro o alma-cuerpo es una cuestión científica, filosófica o religiosa? ¿Qué opinas en cuanto al problema que hemos visto estos días en clase?

Ya sabéis que debéis dejar vuestros comentarios hasta el jueves 17 de marzo, a las 17 horas.
El mejor de clada clase tendrá premio especial...

miércoles, 26 de enero de 2011

Acerca de nuestros orígenes...

Estamos en clase comentando nuestros orígenes... Ayer visitamos el Museo de la Evolución Humana, y he recordado este artículo aparecido hace unos días de Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social y codirector del Proyecto Atapuerca. Espero vuestros comentarios.

 

¿Homo sapiens en Asia hace 100.000 años?

08 ENE 2011 20:18
Un fragmento de mandíbula y dos molares descubiertos por el equipo de Wu Liu son atribuidos por sus características morfológicas a la especie Homo sapiens; provienen de la cueva de Zhihendong en la provincia de Guizhou  (China). Los sedimentos que recubren estos fósiles, asociados a macro y microfauna, han sido datados por la series del Uranio-Thorio y se ha obtenido una antigüedad de entre 100.000 y 113.000 años.
La discusión acerca de este tipo de descubrimientos siempre tiene las mismas raíces. Hasta ahora, sabemos que los humanos anatómicamente modernos salimos de África hacia los 100.000 años y con toda probabilidad llegamos a Australasia entre hace 50.000 - 60.000 años;  mientras esto no ocurre, los homininos que pueblan los territorios son Homo neanderthalensis, en Europa y Asia central, y Homo erectus en el resto de Asia.
Los últimos análisis que se han realizado en poblaciones actuales de Euroasia han podido constatar que hace unos 90.000 mil años primero, y unos 35.000 después, hubo contactos entre el Homo sapiens y los  Homo neanderthalensis. Liu y sus colegas proponen que hace más de 100.000 años, el  Homo sapiens habría llegado al Este asiático y habría hibridado con las poblaciones locales.
Como decíamos, si bien las dataciones de los fósiles parecen correctas, la muestra no es del todo representativa debido a la gran variabilidad que presenta este resto anatómico y obviamente necesitaríamos más fósiles para poder asegurar la adscripción a nuestra especie. Es posible, sin embargo, que esta proposición abra las vías a la posibilidad que el Homo sapiens no hubiera salido hace 100.000 años, sino mucho antes. Solamente quiero recordar qué pasa cuando trabajamos la problemática del  “out of Africa”, pues hace tan sólo unas décadas nadie conocía que hace unos 2 millones de años los humanos hubiéramos partido de este continente. La discusión está servida. Un artículo de nuestro amigo y colega  Robin Dennell, publicado en Nature el 25 de noviembre, incide en esta cuestión; recomiendo su lectura crítica, ya que se trata de un buen conocedor de lo que ocurre en la prehistoria asiática.
Lo que es más importante, sin duda, son los descubrimientos sistemáticos que nos ayudan a contrastar empíricamente lo que proponemos, y en muchos casos a aceptar nuevos planteamientos que no estaban previstos en la teoría inicial. Este es un buen ejemplo de cómo la ciencia tiene que avanzar para poder acercarnos cada vez más a la realidad de cómo ocurren las cosas y no de cómo nosotros pensamos que suceden.

Si queréis leer otros artículos suyos aquí os dejo el enlace:
 http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/sapiens/2011/01/08/homo-sapiens-en-asia-hace-100000-anos.html

lunes, 24 de enero de 2011

¿Para qué sirve la Filosofía?

Una opinión de Mario Bunge.


"¿Usted quiere saber para qué sirve la Filosofía en la vida cotidiana?­se pregunta, y responde: ­Para todo. Para preguntarse, por ejemplo, ¿qué debo hacer para ganarme la vida? ¿Rezar, delinquir o trabajar? ¿A quién debo acudir cuando me enferme?: ¿A Dios, al médico o a un curandero? ¿A quién debo votar? ¿Al que me prometa un favor personal, o al que se comprometa a hacer algo por el país? Las respuestas a todos estos problemas suponen una visión del mundo, una idea del conocimiento, y algún principio moral. Y la Filosofía se ocupa, precisamente, de todo eso en términos generales. De ahí que haya que enseñarla en las escuelas."