lunes, 7 de octubre de 2013

Las sombras de la vida...

As sombras da vida (Mauricio de Souza)

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Esta es una visión actualizada del "mito de la caverna". Tal vez nos sirva para intuir mejor la teoría de las Ideas que propuso Platón.

sábado, 23 de marzo de 2013

Marx: Materialismo histórico

Espero que estos esquemas os ayuden en vuestro estudio. Siento no poder citar la fuente, pues no recuerdo qué alumno me los envió hace unos años.


Inteligencias múltiples y educación personalizada

Aquí está el vídeo que comentamos el último día de clase... El próximo día comenzamos con tema nuevo.


     

lunes, 11 de marzo de 2013

¿La persona nace o se hace?

Aquí os dejo las preguntas que he tomado prestadas de una compañera del colegio de Ntra. Sra del Carmen, para reflexionar sobre el concepto de persona que nos ofrece Mounier.


Como sabéis el plazo acaba el próximo lunes 18 a las 8 horas. Espero vuestros comentarios. Ánimo.

lunes, 25 de febrero de 2013

... A propósito de Kant

Me he encontrado hoy en el blog de Miguel Santaolalla (www.boulesis.com) estos buenos consejos para comprender a Kant, así que aquí los reproduzco.

Cinco ejemplos para entender mejor a Kant

Kant pasa por ser uno de los autores más difá­ciles para los alumnos. Posiblemente la mayor dificultad está en el vocabulario que emplea el autor. Sin embargo, las ideas centrales no son nada complicadas, así que aquí­ van cinco ejemplos, dos de ellos kantianos, para superar estas dificultades y perplejidades:
  1. La razón y la paloma: imagen del propio Kant, según la cual la razón viene a ser como la paloma que piensa lo rápido que volarí­a sin la resistencia del aire. Así­ la razón, tiende a soñar lo mucho que conocerí­a sin la resistencia de los datos de los sentidos. Ignoran, paloma y razón, que el aire y los datos empí­ricos hacen posible el vuelo y el conocimiento.
  2. Ni contigo ni sin ti: algo así­ debe decirle la razón a las preguntas de la metafí­sica. Es también metáfora del propio Kant: jamás podremos contestar de forma definitiva las preguntas de la metafí­sica, y sin embargo no podemos evitar el volver a ellas como a una antigua amante. Ya lo dice la canción: “ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio…”
  3. El conocimiento en Kant es como aquella vieja explicación de la reproducción humana a un niño: lo escuché hace ya algunos años y tiene su gracia. Resulta que el sujeto trascendental pone una semillita (de estructuras de conocimiento innatas, se entiende…) en la experiencia empírica y de ahí­ surge el conocimiento seguro.
  4. Los filtros del agua: igual que el agua va pasando por diferentes filtros y depuradoras hasta salir por el grifo, así­ le ocurre al torrente de datos que nos viene dado. Tras pasar por el filtro de la sensibilidad, el entendimiento y la razón se transforma en un conocimiento seguro. Ejemplos similares he oido por ahí­ referidos a la disgestión: igual que la comida se transforma, el sujeto trascendental tiene que digerir las impresiones sensibles.
  5. Los animales en libertad y el noúmeno: pretender conocer el noúmeno es parecido a aquellos documentalistas que presumen de grabar animales en estado salvaje, en régimen de libertad absoluto. La cámara es, sin embargo, condición de posibilidad y límite del documental. Es imposible observar un animal en régimen de libertad absoluto, sin que se vea condicionado por la presencia humana. Tan imposible como conocer el noúmeno kantiano.




Además os dejo aquí un enlace a la página El superpoder de la filosofía, con una entrada muy sugerente sobre la moral kantiana, relaciónándola con el famoso personaje de cómic, el Capitán América. Se titula "¿Convertirse en el Capitán América? Una cuestión kantiana".

Espero que sea de vuestro interés y que os ayude a pensar con este autor.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Argumento ontológico

Os dejo aquí una interesante presentación de la compañera Concepción García, que seguro os ayudará


El Argumento Ontológico 2 0 from minervagigia

Y un esquema del argumento.

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Ética en la escuela

ÉTICA EN LA ESCUELA.

Adela Cortina. El País 02/12/2012

Dicen algunos expertos en estos temas que las gentes formulamos juicios morales por intuición, que no tenemos razones y argumentos para defenderlos, sino que tomamos posiciones en un sentido u otro movidos por nuestras emociones. Tratan de comprobarlo, por ejemplo, con lo que llaman “males sin daño”, como es el caso de una persona que promete a su madre moribunda llevarle flores al cementerio si muere y, una vez muerta, no cumple su promesa. ¿Ha obrado moralmente mal? La madre no sufre ningún daño y, sin embargo, la mayoría de la gente está convencida de que está mal obrar así, pero no saben por qué. Y esta es la conclusión que sacan los expertos en cuestión: las gentes asumimos unas posiciones morales u otras sin saber por qué lo hacemos, nos faltan razones para apoyarlas. Cuando lo bien cierto es que en nuestras tradiciones éticas podemos espigar razones más que suficientes para optar por unas u otras, aunque se trate de cuestiones nuevas. Conocer esas tradiciones y aprender a discernir entre ellas es, pues, de primera necesidad para asumir actitudes morales responsablemente, para poder dialogar con otros sobre problemas éticos y para innovar.
Esto no se consigue en un día, por arte de birlibirloque, sino que requiere estudio, reflexión, diálogo abierto. Ese era el propósito de una asignatura, presente en el currículum de 4º de la Enseñanza Secundaria Obligatoria desde hace casi un par de décadas. Se llamó primero Ética. La vida moral y la reflexión ética, ahora lleva el nombre de Educación ético-cívica, y en su honor hay que decir que ha permanecido en su lugar a través de los cambios políticos. Sólo antes de que naciera se planteó el problema de si la ética era una alternativa a la religión, o si más bien era común a todos los alumnos, mientras que la religión quedaba como optativa. Afortunadamente, esta segunda fue la solución, y desde entonces ningún grupo social y ningún partido político han puesto en cuestión su presencia en la escuela.

Es lamentable, pues, que desaparezca en el Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, cuando la calidad debería consistir sobre todo en formar personas y ciudadanos capaces de asumir personalmente sus vidas desde los valores morales que tengan razones para preferir, no solo en que los alumnos adquieran competencias y conocimientos para posicionarse en el mundo económico. Si se trata de “lograr resultados”, como dice a menudo el anteproyecto, ayudar a formar una ciudadanía responsable es un resultado óptimo y además es el único modo de contar con buenos profesionales.
Un buen profesional no es el simple técnico, el que domina técnicas sin cuento, sino el que, dominándolas, sabe ponerlas al servicio de las metas y los valores de su profesión, un asunto que hay que tratar desde la reflexión y el compromiso éticos. Justamente la crisis ha sacado a la luz, entre otras cosas, la falta de profesionalidad en una ingente cantidad de decisiones, el exceso de profesionales que utilizaron técnicas como las financieras en contra de las metas de la profesión, en contra de los clientes que habían confiado en ellos.
En un sentido semejante se pronuncia el economista Jeffrey Sachs al afirmar al comienzo de su último libro, El precio de la civilización, que “bajo la crisis económica americana subyace una crisis moral: la élite económica cada vez tiene menos espíritu cívico”. Y lleva razón, nos está fallando la ética, esa dimensión humana que no solo es indispensable por su valor interno, sino también porque ayuda a que funcionen mejor la economía, la política y el conjunto de la vida social. Hace falta, pues, en la educación una asignatura que se ocupe específicamente de reflexionar sobre los problemas morales, conocer las propuestas que nuestras tradiciones éticas han aventurado, y argumentar y razonar sobre ellas para acostumbrarse a adoptar puntos de vista responsablemente.

Claro que una modesta asignatura no basta, que no es la píldora de Benito que resuelve todos los problemas, pero una sociedad demuestra que una materia le parece indispensable para formar buenos ciudadanos y buenos profesionales cuando le asigna un puesto claro en el currículum educativo, no cuando la diluye en una supuesta “transversalidad”, que es sinónimo de desaparición. Y más si ese puesto es el que ahora tiene, 4º de la ESO, un momento crucial en el proceso educativo.
Una sociedad no puede renunciar a transmitir en la escuela su legado ético con toda claridad para que cada quien elija razonablemente su perspectiva, porque es desde ella desde la que podemos juzgar con razones sobre la legitimidad de los desahucios en determinadas ocasiones, sobre la obligación perentoria de cumplir los objetivos de desarrollo del milenio, sobre la injusticia de que las consecuencias de las crisis las paguen los que no tuvieron parte en que se produjeran, sobre la urgencia de generar acuerdos en nuestro país para evitar una catástrofe, sobre la indecencia de dejar en la cuneta a los dependientes y vulnerables. Es desde esa dimensión de todo ser humano llamada vida moral desde la que se decide todo lo demás, una dimensión que es personal e intransferible, pero tiene que ser también razonable.

Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas